“La imaginación es el comienzo de la creación. Imaginas lo que deseas; deseas lo que imaginas; por fin, creas lo que deseas”. George Bernard Shaw

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Tolerancia

Ayude a su hijo a enfrentar las bromas

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Por Michael E. Bernard, Ph.D.

¿Es su hijo (a) víctima de las bromas?. Uno de los eventos estresante más comunes para los niños es que lo bromeen o molesten, especialmente si sucede a diario. Puede ser o no que los niños le hagan saber que es lo que los esta molestando, especialmente si lo visualiza como algo vergonzoso, que no van a poder manejar.

Estas bromas empiezan a muy temprana edad y continúan hasta el colegio, existiendo un pico entre sexto y noveno año. Si su hijo (a) vuelve de la escuela apagado, triste o con comportamientos agresivos, puede ser que sea victima de las bromas. Un numero sorprendentemente grande de niños de 9 a 11 años de edad, que he tratado, han desarrollado síntomas de ansiedad hacia la escuela. Se despiertan en la mañana (especialmente los lunes), y ya sea rehúsan tercamente ir a la escuela o desarrollan una gran variedad de síntomas físicos (como nauseas o dolores de cabeza), lo que ocasiona que los padres los dejen quedarse en la casa. Tras una examinarlos, los médicos raramente encuentran algo malo en el niño. Estos niños están sufriendo de estrés y en particular no han desarrollado habilidades para tolerar las bromas.

 

Es vital que usted como padre, esté alerta a las señales de que su hijo está siendo molestado. Si usted empieza a sospechar que su hijo está siendo molestado frecuentemente y no lo está manejando bien, verifique con él o la maestra.

 

Si sus corazonadas eran ciertas, es importante que lleve a cabo acciones para ayudar al niño (a) a desarrollar el músculo emocional que es necesario para lidiar con eso.



Las técnicas que les voy a sugerir para ayudar a su hijo (a) con las bromas, son apropiadas para usarlas en niños entre 7 y 18 años de edad. No asuma, que por que su hijo(a) es grande, debe de ser capaz de manejar las bromas; yo he visto muchachos (as) de 15-16 años con son victimas de las bromas frecuentemente, en el colegio. Estos niños y niñas pueden coleccionar problemas emocionales como depresión y ansiedad. El acercamiento que utilizo cuando trabajo con niños y adolescentes víctimas de bromas, ha funcionado en el 90% de los casos que he visto.

 

Usualmente toma de tres a cuatro semanas trabajarlo, en casos más severos, por ejemplo en niños con depresión severa, puede ser que tome ocho o diez semanas. Si su hijo (a) está severamente afectado por sus relaciones con sus pares, es recomendado que busque a un psicólogo o psiquiatra infantil o de adolescentes.

 

¿Qué hacer?

 

Tres pasos prácticos pueden ayudar a su hijo (a) a superar sus problemas con las bromas.

 

El primer paso es averiguar si alguien puede hablar con los principales victimizadores del niño (a). Algunos informantes potenciales como amigos del niño de la esuela y el o la maestra pueden facilitarle los nombre de los compañeros que están molestando. Algunas veces, y especialmente si su hijo (a) está siendo molestado por uno que otro estudiante, la escuela puede motivar a esos estudiantes a parar de molestar; en este caso el estrés se evapora rápidamente sin necesidad de mayor intervención. Este acercamiento ha funcionado en un gran número de casos. Sin embargo cuando no puedes influenciar en el comportamiento de los compañeros de clases de su hijo (a) o cuando la situación proviene de varios ofensores, es necesario tomar medidas más fuertes.


Lo más probable es que usted le haya aconsejado a su hijo (a) que ignore las bromas, o como último recurso que pelee físicamente (¡Defiéndete a ti mismo!). Yo no creo en animar a un niño a solucionar un problema social, que es doloroso y frustrante, mediante métodos agresivos. Esta solución plantea un precedente peligroso. Además frecuentemente se perjudica al niño (a) metiéndose en problemas con las autoridades escolares o atizando más el fuego con sus compañeros. Por el otro lado, su consejo de ignorar la broma es similar a la solución que yo recomiendo. Los niños (as) tienden a encontrarla como algo imposible por el alto grado de frustración y enojo, sin embargo consiste en ignorar las bromas consistentemente. La mejor manera de lograr que un niño (a) ignore las bromas es ayudándole a que estas le molesten menos y así aumentar su tolerancia a las bromas.

 

¿Cuál es la psicología de enseñar a los niños (as) a no sentirse tan mal por ser bromeados? Los niños que tienen baja tolerancia a la frustración por bromas tienen una serie de pensamientos y actitudes sobre ser molestado muy diferentes a las de los niños que toleran las bromas sin enojarse. Las bromas en particular no son las que causan el dolor emocional del niño (a), sino los pensamientos irracionales que presenta el niño (a) sobre ser molestado. Su hijo (a) probablemente es más sensible a ser molestado que otros niños que no lo toman tan en serio. Usted puede ayudar al niño(a) a desarrollar músculo emocional, ayudándole a cambiar esas ideas sobre ser bromeado. Al enseñarle al niño(a) a pensar diferente, usted puede inocularlo a no ser hipersensible en el futuro.


Existen tres pensamientos irracionales, negativos, y falsos que causan que los niños (as) se enojen de sobremanera por ser bromeados. Identificando estos pensamientos con el niño (a) y ayudándolo a corregirlos, usted tomará un largo camino hacia el fortalecimiento de su hijo (a) contra las bromas y consecuentemente su hijo(a) va a ser capaz de ignorar las bromas consistentemente, lo suficiente como para que deje de suceder.

 

Pensamiento errado número 1:
¨Como estoy siendo bromeado, no le agrado a nadie¨

 

Explíquele al niño que aunque parezca que no le agradas a las personas que lo molestan, generalmente esto no es cierto. Los compañeros pueden bromearlo por varias razones, primero porque reacciona mal y demuestra que se enoja. Si es así explíquele al niño que probablemente sus compañeros lo molestan para tratar de hacerlo enojar. Segundo, los niños a veces bromean para ser ¨cool¨ y tercero, los niños bromean porque todos los demás lo hacen. Ninguna de estas razones tiene algo que ver con que si su hijo (a) le agrada o no a los otros niños. Pregúntele al niño (a) si alguna vez ha molestado a alguien que a el le agrade (casi todos los niños han molestado a alguien en algún momento). Asegúrese de que el niño(a) entienda que bromear tiene mucho que ver bacilar y casi nada que ver con caer bien o mal (claro que pueden haber uno o dos compañeros que lo (a) molesten por que no les cae bien, pero es la excepción a la regla).



Pensamiento errado número 2:
¨Como estoy siendo molestado no tengo esperanzas y soy un idiota¨.

 

Explíquele a los niños (as) que por que le digan un apodo, eso no lo (a) convierte en el apodo. Pregúntele al niño que ¿si alguien te llama sapo, te volverías en un sapo?


Discuta con el niño (a) si toma como verdad algo que una persona piense de ella. Asegúrese de que entienda que no es correcto evaluarse en su totalidad como inutil o estúpido solo porque alguien le dijo un apodo, ninguna opinión vale tanto. Dedique un poco de su tiempo ayudándole a su hijo (a) a hacer una lista de sus cualidades positivas. Los siguientes son algunos ejemplos de listas positivas hechas por niños (as) con los que he trabajado: soy bueno construyendo modelos, soy bueno arreglando bicicletas y radios, me gusta trabajar con animales en una granja, me gusta el aire libre y la naturaleza, soy bueno en matemáticas y ciencias, estoy interesado en el ambiente y la contaminación, yo ayudo a las personas enfermas, soy bueno en ingles y me gusta leer, me gusta la música y se tocar un instrumento, me gusta actuar, soy buena dibujando y pintando, soy bueno en los deportes y en el fútbol, me gustan los niños, soy buena en enseñarle a los demás, yo escucho los problemas de todos, tengo un buen sentido del humor, soy muy trabajados, yo ayudo en los que haceres, yo me llevo bien con mis padres y soy una buena cocinera, soy de confiar y soy bien organizado; tengo dos buenos amigos.


Si logras que el niño (a) empiece a pensar más sobre sus cualidades positivas, entonces es menos probable que se sienta mal y se enoje cuando lo molestan.

 

Pensamiento errado numero 3:
¨ No soporto que me molesten ¨


Cuando sea que su hijo (a) piense esto, se va a frustrar, y a enojarse y como consecuencia va a reaccionar pobremente. Ese pensamiento no es cierto: su niño (a) puede soportar cosas que no le gustan. Explíquele al niño que ¨no lo soporto¨ significa literalmente que no es posible tolerarlo, que su cabello se va a caer, que se va a debilitar y que lo va a matar. Recuérdele al niño (a) que lo ha podido soportar mucho tiempo, a pesar de que lo detesta. Refuerce el dicho ¨ las piedras y los palos pueden romper mis huesos, pero las palabras no pueden hacerme daño ¨.

 

Como padre o madre usted puede hacer mucho para ayudar a que sus niños (as) tengan buenas relaciones sociales. Las relaciones del niño (a) con sus compañeros de clase va a determinar no solo su felicidad sino también va a influenciar directamente en su auto estima. Un problema que se puede presentar en las relaciones de pares del niño (a) es la dificultad extrema en el manejo de las bromas. Para ayudarle a su hijo (a) a aumentar su tolerancia a las bromas, trate de ayudarle a que se vuelva un pensador racional. Anímelo a reaccionar ante las bromas pensando ¨ Solo por que me molestaron no significa que me odien o que no soy bueno (a) ¨. ¨ Soy agradable y capaz ¨. ¨ Aunque no me gusta que me molesten puedo soportarlo ¨. Segundo recuérdele al niño (a) lo importante que es ignorar las bromas. Si puede ignorarlas por varias semanas, van a empezar a irse (aunque puede ponerse un poquito peor antes de que mejore). Enfatice que cuando los bromistas se dan cuenta de que sus palabras no están teniendo efecto, eventualmente van a parar o a empezar con alguien más.


https://www.youtube.com/watch?v=hhIRXR__eMo
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